lunes, 26 de octubre de 2009

Soledad

El famosísimo tango "Soledad", de Gardel y Lepera, en versión... bueno, en esto que quedó.

jueves, 22 de octubre de 2009

Los que están

El que atravesó kilómetros desvencijados por verme.
El que se incendió en los soles de otro pueblo y otra lengua.
El que destiñó mi cielo con su tristeza.
El que me escribió entera.

No están.

No está
  • el que inmoló su historia en una pantalla
  • el que plantó libros e hijos
  • el que dibujó un rondó con su guitarra
  • el que construía vidas y huidas

(mientras enseñaba a cantar when I'm sixty-four, eso sí)


Están
los de ojos transparentes
los de ojos de nocturnidad creciente
con su niñez de verdes brillantes
con su niñez de escuela de campo
los que persiguen colores y olores
los que navegan cielos y suelos
los ardientes, impacientes,
convocantes, amantes,
que no saben guardar caricias en los bolsillos
que saben cómo enhebrar mis pedacitos
que están
los que están
los que siempre estarán

domingo, 27 de septiembre de 2009

Escribió tristeza

Escribió comillas tristeza descubrimiento prescindir. Tachó y corrigió. Alegría por tristeza. Volvió a tachar. Puso sorpresa, aunque pensó perplejidad. Por las dudas, arriba, puso incertidumbre y varios signos de interrogación (¿y qué si fuera prescindible? ¿y qué si eso que era alcanzara? ¿y qué si las mutuas palabras, las ceremonias compartidas, los rituales consagrados fueran también solo eso, repeticiones mecánicas que había que perpetuar porque sí? ¿y qué de las ganas de más, las ganas de mar, las ganas de amar?). Cerró comillas, cerró paréntesis e interrogaciones, dejó de escribir.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Postal de domingo

La sonrisa a mitad del sol el verdor enceguecedor del pasto y del día los toboganes y el abandono por instantes las bicicletas arrebatando vidas los que almuerzan besos y caricias un pato huyendo de la artificialidad del lago la conversación bajo los árboles la sordidez que se adivina tras la cortina de ese negocio cerrado las manos entrelazadas de aquel muerto la risa radiante de un bebé la felicidad ante un descubrimiento la tristeza ante un descubrimiento las llegadas las partidas las sábanas y su enriedo de viernes de noche los lugares inexpugnables a los que va a parar todo lo que perdimos la mirada con arrugas asombradas de mi viejo la sabia tranquilidad de esa mujer el miedo en la claridad de sus ojos desteñidos el rojo antivergüenza de mi nariz y mis zapatillas los mates que alguna vez tomé conmigo misma la guitarra extrañando mis dedos y una gaviota malherida las voces que tranquilizan e interrogan ausencias y presencias que soy el amor por las enumeraciones caóticas y los acordes menores justo al final del día

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Por ejemplo

Aquellas tardes con la radio en la rambla
aquellos días con Marindia en el sol
Tengo un puñado de recuerdos de arena
entre los dedos con la arena vas vos

Las tardecitas con violetas y rosas
los limoneros merodeando el galpón
Estoy regando el tiempo con tu recuerdo
entre los dedos con el agua vas vos

En un espejo con caras viejas
había un sitio para tus quejas
En un cuaderno de tapas negras
había un aire de cosas muertas

En un espejo con manchas viejas
había un sitio para tus quejas
En un cuaderno de tapas negras
había un aire de cosas muertas

Fernando Cabrera


(y estoy regando el tiempo con tu recuerdo
y entre los dedos con el agua vas vos)

domingo, 9 de agosto de 2009

Los cantos de inmigrantes se mezclaron

"Bien de al lado", de Edú Lombardo



Esas cosas que una anda haciendo por ahí, cada tanto, como para no olvidar eso de ser feliz.

Intertextos

"un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos"
(A. P.)
mis manos desdibujan consonantes
que bailaron en la noche de los cuerpos
ya no me asisten
ni insisten
veo pasan llegan parten
se quedan
no se quedan
nadie sino yo
o ni siquiera yo
me vi cuando huía
detrás de una palabra

miércoles, 8 de julio de 2009

Oniríada

Lo que tienen en común es que casi siempre hay algún muerto. A veces me entero de que alguien se muere, y ahí estoy, en la puerta de una especie de iglesia donde lo velan. Otras, ya murió hace tiempo y estoy pasando por un lugar tipo parque temático con reproducciones de sierra de las Quijadas o Cafayate para fotografiarse como si uno hubiera estado ahí, y de repente aparece su tumba. Puedo ser protagonista o personaje secundario, puedo ser yo misma o transmutarme en otro, hombre o mujer, niño, joven o mayor. Puede ser en clave de historia de terror, de aventuras, de ciencia ficción o fantástica. Como la de la otra noche, cuando en medio de un viaje en el 37 de pronto noto un recorrido inesperado, y al volver a mirar hacia el interior, el colectivo está casi vacío. En la desesperación por bajar, voy hacia adelante a pedirle explicaciones (o simplemente que abra la puerta) al chofer y entonces lo veo con la cabeza sobre el volante, muerto (y al final de ese viaje, ahora que lo recuerdo, también estaba la muerte). Pero la peor fue sin dudas una en que muy tranquila, lavando los platos en la cocina de su casa, cebando mate, o no sé bien, ella me dijo: "Me voy a morir el lunes", así, como si nada. Y entonces, mientras pronunciaba esa frase, y después, y por varios días más, sentí que era yo la que me moría cada vez que la recordaba, a ella, y a la frase.

domingo, 31 de mayo de 2009

De amores II

¿Sabés que es muy raro esto que me pasa con vos,
(raro, loco, nuevo, indecible, indescriptible
y toda la trillada adjetivación, qué más da)
que es difícil escribirte sabiendo que no me podés leer?

¿Sabés que ninguna de las noches que pasé imaginándote
(imaginando cómo serías, cómo sería cuando nos encontráramos,
por qué cosas irremediables te amaría)
pudieron anticiparme siquiera que iba a ser tan así?

¿Sabés que sos tan lindo, que es tan lindo cuando me mirás
(remolinos de palpitaciones y luces multicolores,
fuegos artificiales por todo el aire)
que atravieso los días envuelta en esa mirada enormemente oscura?

Y no, no sabés, sos tan chiquito,
aunque a veces creo que sí
porque abrazás como sabiendo
porque me besás
con tus besos que llenan de baba de babia de vida.

Y no, no sabés, pero tampoco yo sé bien
qué es
por qué es que te quiero de esta forma
por qué me estremezco cuando me mirás
por qué tus manos
tu pelo tus orejas tus ojos tu boca tus mejillas tu mentón tu rodilla
tan diminutas de osito
provocan este torbellino de sensaciones
que se atropellan en mí,
qué cosas veo en vos
o por qué a veces me veo
en vos,
o a la gente que más quiero
en vos,
osito, dibujito
recienvenido
encantador de días.

domingo, 17 de mayo de 2009

De amores

Soñé con Emily Dickinson. Bueno, no con E. D. sino con un texto de ella. Claro que tal vez tampoco fuera de ella, sino de otra escritora pero para mi alterada mente de aquí en más era y será E. D. En el sueño yo leía algo y reconocía una frase que funcionaba como cita epígrafe de un poema de otro escritor/a. Y está claro que ese reconocimiento provocaba en mí una especie de epifanía, o algo así como una felicidad intelectual muy intensa.
Todo esto me recordó dos cosas. Por un lado, el último post donde escribí que la mayoría de las veces sueño con voces o palabras. Y ahora me veo en la necesidad de agregar que en ocasiones con voces o palabras jamás escuchadas o leídas. Como la vez que soñé con las palabras de D.H. Lawrence, por ejemplo, en boca de un N. que me amaba locamente como yo a él. Sólo que eso nunca ocurrió, y que nunca leí a D.H.Lawrence. Pero en el sueño esas palabras eran maravillosas, y la imposibilidad de recordarlas al día siguiente hizo que escribiera para tratar de encontrarlas, casi como si me fuera concedido eso con mi solo intento. Lo cual tampoco ocurrió. En cambio quedó otro intento de poema, demasiado tango, como casi todo lo que canto o digo (esta observación me la hicieron varios extranjeros, y es hora de que me haga cargo, aunque tampoco me molesta demasiado a esta altura, sino todo lo contrario). Tal vez lo cuelgue por aquí en estos días.
Lo otro que me recordó fue lo que llamo "mi eterno conflicto". En realidad, el sueño me causó un poco de gracia. Me recordó a esas mujeres que luego de años de matrimonio sueñan con antiguos novios, y se despiertan culposas, como si hubieran cometido un acto de infidelidad. Y sí, esto de estar soñando con la literatura es raro, a años de haberla abandonado (como pasión, digamos) por la música. Y entonces me quedó una sensación confusa, me sentí algo así como escindida, o tironeada por dos amantes, sin saber ya cuáles de mis amores son furtivos, cuáles estables, a quién traiciono, a quién serle fiel, si de algo así pudiera hablarse, a esta altura.

martes, 28 de abril de 2009

Voces

Yo extraño voces. También caras y manos, sí, y gestos, por supuesto, pero por sobre todo extraño voces. También sonrisas, pero más las risas, es decir, esas voces riendo por los chistes malos de la vieja, y la voz de la vieja riéndose de sus propios chistes (malos). Extraño caricias, pero sobre todo las inflexiones de ciertas voces que eran un modo de acariciar (sus modos). Y todas las voces que cantaron para mí, y rieron, y dijeron "Hola" y se fueron sin decir "Chau", y el color de la voz de mi primo haciéndose el mexicano por teléfono. De todas esas voces hay nostalgia y tal vez sea por eso que cuando sueño con los ausentes nunca son sus cuerpos los que aparecen, sino que son sus voces las que vienen, las que me encuentran, y reencuentro. A veces esas voces aparecen escritas: entonces sueño con cartas, poemas, mails y cada una de esas voces tienen, también por escrito, esas ondulaciones e inflexiones que las hacen únicas, reconocibles (una vez soñé que N me recitaba un poema a medida que lo iba construyendo, y el poema respondía exactamente a lo que llamo "el estilo de N"). Y entonces sobreviene la alegría y el alivio, porque lo cierto es que "me pierdo en la correspondencia porque no me gusta mi voz solitaria", como él dijo alguna vez y en cierto modo ha de ser así, porque aquí estoy ahora, apropiándome también de esa voz y de alguna manera esta apropiación también la resguarda de la muerte, también es una forma de que nunca nunca me abandone.

jueves, 9 de abril de 2009

Hard day's night

Y luego de un día que empezó muy tarde porque te despertaste tarde porque te dormiste tarde, cerveza en el cuerpo y humo en el pelo, trayecto Almagro-Lanús y antes caminata ida- vuelta-ida de Gallo a Medrano y viceversa y antes parrillita en una vereda y antes cine en un shopping (no entiendo cómo llegaste hasta ahí) y antes Lanús, como ahora. Pero un poco menos perpleja, porque aún sin todo ese luego, y sin todo este luego que empezó muy tarde como decía recién, porque el día, porque dormiste, porque la cerveza, pero empezó y casi al anochecer de pronto el descubrimiento que roza la plenitud de comprobar que el cuerpo recuerda y que a veces esas combinaciones de acordes de tus dedos torpes en la guitarra suenan como canciones, por más que duelan las yemas y a veces escucharte, pero qué importa si después de todo (y no es ninguna revelación) hace rato sabés que cantar y tocar son las cosas que te llevan y te llenan, son las cosas que te hacen sentir que todo tiene por fin un sentido y acaso lo que realmente te hace más feliz